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Contrabando Humano/Trata
05/04/2018

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4 nacionales mexicanos extraditados a EE. UU. por delitos de tráfico sexual internacional

4 nacionales mexicanos extraditados a EE. UU. por delitos de tráfico sexual internacional

NUEVA YORK — Tras una investigación por parte de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés) del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) en Nueva York, cuatro individuos han sido extraditados desde México a los Estados Unidos para enfrentar cargos de tráfico sexual.

Efraín Granados Corona, conocido como “Chavito” y “Cepillo”, Emilio Rojas Romero, Alan Romero Granados, conocido como “El Flaco” y Pedro Rojas Romero son acusados junto con Raúl Romero Granados, conocido como “Chicarcas” y “El Negro”; Isaac Lomelí Rivera, conocido como “Giro”; Julio Sáinz Flores, conocido como “Rogelio” y Juan Romero Granados, conocido como “Chegoya” y “El Güero”, de delitos de tráfico sexual en una formulación de cargos sustitutiva (la “formulación de cargos”) en el tribunal federal para el distrito sur de Nueva York. Efraín Granados Corona y Emilio Rojas Romero fueron extraditados a los Estados Unidos desde México el 26 de abril. Alan Romero Granados y Pedro Rojas Romero fueron extraditados a los Estados Unidos desde México el martes.

La formulación de cargos, la cual fue entregada bajo sello el 15 de septiembre de 2016, alega que los acusados son miembros de una organización internacional de tráfico sexual que explotó y traficó a mujeres adultas y menores en México y en los Estados Unidos al menos desde 2000 al 2016. Miembros de la organización de tráfico sexual de los acusados, la cual operaba mayormente como un negocio familiar, utilizaron falsas promesas, violencia física y sexual, además de amenazas para obligar y coaccionar a mujeres adultas y menores a participar en sexo comercial para el lucro de la organización tanto en México como en los Estados Unidos.

Como parte de una acción policial bilateral coordinada, seis acusados ubicados en México —Efraín Granados Corona, Emilio Rojas Romero, Alan Romero Granados, Pedro Rojas Romero, Julio Sáinz Flores y Juan Romero Granados— fueron arrestados en México y tomados bajo custodia por las autoridades mexicanas de conformidad con órdenes de arresto provisionales presentadas por Estados Unidos ante México en agosto de 2016. Tal como señalado anteriormente, los primeros cuatro de estos acusados fueron extraditados a los Estados Unidos desde México en la pasada semana. El quinto de estos acusados, Julio Sáinz Flores, había sido extraditado previamente a los Estados Unidos desde México el 8 de junio de 2017 —y fue presentado en el tribunal federal de Manhattan ante el magistrado principal federal Gabriel W. Gorenstein el 9 de junio de 2017. Juan Romero Granados permanece en México con procedimientos de extradición pendientes. Los dos acusados que fueron arrestados en los Estados Unidos, Raúl Romero Granados e Isaac Lomelí Rivera, fueron presentados en el tribunal federal de Manhattan el 27 de octubre de 2016.

“Estos cuatro individuos fueron transportados más de dos mil millas desde México para hacerles rendir cuentas por las crueles acciones criminales alegadas en este caso”, dijo Ángel M. Meléndez, agente especial encargado de HSI Nueva York. “Aquellos extraditados, junto con otros, operaron un negocio familiar centrado en hacer dinero de la explotación de mujeres y menores, a quienes forzaron a la esclavitud sexual. Ahora estos tratantes enfrentarán la justicia donde hicieron sus ganancias, aquí mismo en Nueva York. La trata de personas sigue siendo una prioridad para HSI, cuyo enfoque principal es rescatar a víctimas y liberarlas del control de sus captores”.

“El tráfico sexual es un crimen horrible que viola tanto el estado de derecho como los estándares más básicos de dignidad humana. Estos acusados presuntamente privaron a mujeres y niñas de su libertad, además de forzarlas a prostituirse en contra de su voluntad. El alcance de la devastación que estos acusados presuntamente infligieron en un sin número de víctimas es incomprensible. Pero ahora que enfrentan cargos penales significativos en un tribunal estadounidense, tendrán que responder por sus presuntas acciones reprensibles. Nuestra oficina se dedica a combatir este crimen desmoralizador y ayudar a supervivientes a rehacer sus vidas”, dijo el fiscal federal para el distrito sur de Nueva York, Geoffrey S. Berman.

Como alegado en la formulación de cargos, Efraín Granados Corona, Raúl Romero Granados, Isaac Lomelí Rivera, Julio Sáinz Flores, Juan Romero Granados, Alan Romero Granados, Pedro Rojas Romero y Emilio Rojas Romero —los acusados— son miembros de una organización internacional de tráfico sexual (la “STO”, por sus siglas en inglés). Muchos de los miembros de la STO son parientes por sangre, matrimonio y comunidad. Por ejemplo: Efraín Granados Corona es el tío de Raúl Romero Granados, Isaac Lomelí Rivera, Juan Romero Granados y Alan Romero Granados; Pedro Rojas Romero y Emilio Rojas Romero son hermanos; Juan Romero Granados y Alan Romero Granados también son hermanos; Isaac Lomelí Rivera es el cuñado de Raúl Romero Granados.

Entre 2000 y el presente, miembros de la STO (los “Tratantes”) utilizaron falsas promesas, violación física y sexual, amenazas de lo dicho, mentiras y coacción para obligar y coaccionar a mujeres adultas y menores (las “Víctimas”) a trabajar en prostitución tanto en México como en los Estados Unidos.

En la mayoría de los casos, un Tratante instiga a una víctima —frecuentemente una menor— en México. El Tratante entonces emplea múltiples métodos para aislar a la Víctima de su familia. En algunos casos, el Tratante utiliza promesas románticas para instigar a la Víctima a abandonar a su familia y vivir con él. En otros casos, el Tratante viola sexualmente a la Víctima, dificultándole a ella el regresar a su familia debido al estigma asociado con la violación. Una vez una Víctima es separada de su familia, el Tratante frecuentemente monitorea sus comunicaciones, la mantiene encerrada en un apartamento, la deja sin comida y abusa física o sexualmente de la Víctima. Los Tratantes frecuentemente les dicen a las Víctimas que ellos deben una gran cantidad de dinero y que la Víctima debe trabajar en prostitución para ayudar a pagar dicha deuda. Los Tratantes típicamente comienzan a obligar a las Víctimas a trabajar en prostitución en México, frecuentemente en un vecindario en la Ciudad de México conocido como “La Merced”. Comúnmente, se les requiere a las víctimas a ver al menos 20 a 40 clientes por día. Los Tratantes monitorean el número de clientes que una Víctima ve al vigilar a la Víctima, comunicarse con trabajadores del burdel y contar el número de condones proporcionados a una Víctima. Los Tratantes típicamente requieren que las Víctimas les entreguen todas las ganancias de la prostitución a los Tratantes.

Luego de que una Víctima ha trabajado en prostitución en México por algún tiempo, los tratantes típicamente hacen arreglos para que las Víctimas sean contrabandeadas en los Estados Unidos. Miembros de la STO se ayudan unos a los otros para hacer arreglos para el contrabando. En muchos casos, múltiples Tratantes y múltiples Víctimas son contrabandeados hacia los Estados Unidos juntos. En otros casos, un Tratante puede que permanezca en México mientras hace arreglos para que una Víctima sea contrabandeada junto con otro Tratante y otras Víctimas.

Una vez en los Estados Unidos, los miembros de la STO generalmente mantienen a sus Víctimas en uno de varios apartamentos compartidos en la Ciudad de Nueva York. Frecuentemente se les prohíbe a las Víctimas viviendo en un mismo apartamento comunicarse unas con las otras. Los Tratantes continúan utilizando violencia física y sexual, amenazas de lo dicho, mentiras y coacción para obligar a las Víctimas a trabajar en prostitución.

En la mayoría de los casos, el Tratante u otro miembro de la STO le proporciona a una Víctima información de contacto con la cual ella puede encontrar trabajo. Las Víctimas típicamente trabajan turnos de una semana, ya sea en un burdel o en un “servicio de entrega”. En un servicio de entrega, la Víctima es entregada al hogar de un cliente por un “conductor”. Estos burdeles y servicios de entrega están localizados tanto dentro de Nueva York como en estados circundantes, incluyendo, entre otros, Connecticut, Maryland, Virginia, Nueva Jersey y Delaware.

Generalmente, cada cliente paga entre $30 a $35 por 15 minutos de sexo. De ese dinero, la mitad típicamente va dirigido al conductor (en el caso de un servicio de entrega) o al burdel. Los otros $15 van dirigidos a la Víctima, quien entonces es comúnmente obligada a entregarle todas las ganancias al Tratante. Cuando el Tratante no está disponible, la Víctima también puede darle las ganancias a otro miembro de la STO.

Luego, los Tratantes frecuentemente envían, o hacen que sus Víctimas envíen, algunas de las ganancias de la prostitución a parientes y asociados de los Tratantes en México mediante transferencia bancaria. Dichas transferencias les proporcionan asistencia financiera a las familias de los Tratantes, como también a los mismos Tratantes si ellos regresan a México.

Los cargos figurados en la formulación son sólo acusaciones y los acusados se presumen inocentes hasta que y si se demuestra que son culpables. El enjuiciamiento está siendo manejado por la Unidad contra el Crimen Violento y Organizado de la fiscalía federal para el distrito sur de Nueva York.

La Unidad de Trata de Personas de HSI Nueva York (TIPU, por sus siglas en inglés) está compuesta por investigadores criminales, oficiales de inteligencia y especialistas en asistencia a víctimas superiores que asisten en el rescate de víctimas de trata y el enjuiciamiento de tratantes y organizaciones de trata. Investigadores de TIPU se focalizan en la explotación de víctimas por la fuerza, fraude o coacción sin importar el estatus o la manera en que la persona ingresó a los Estados Unidos. Todos los investigadores de TIPU se centran en la víctima, buscando rescatar y proteger a las víctimas de trata.

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Última Revisión/Actualización: 10/16/2018